Seguro que todos hemos visto alguna vez esos extravagantes inventos de los japoneses que en teoría podrían tener alguna utilidad pero que algún fallo en su planteamiento tira por tierra cualquier uso práctico que se le pudiera dar al invento en cuestión (casi siempre por vergüenza a usarlo en público). Lo que sí puede sorprender es que exista una “cuasi-asociación” que regule los términos bajo los que un invento puede catalogarse como chindogu.
El término chindogu significa en japonés herramienta extraña o deformada y fue inventado por Kenji Kawakami para su libro “101 inventos imbéciles, inútiles y japoneses” editado en España por Glénat donde se recogían algunos de los inventos más estrafalarios. Según el autor, todo inventor crea un número indeterminado de chindogus antes de lograr un invento realmente práctico. Aunque las compañías niponas echan abajo esa teoría cuando intentan vender algunos inventos totalmente inútiles y lo más curioso de todo es que algunos hasta tienen éxito, eso sí, efímero, pero no deja de ser una fuente de ingresos ^^.
Los 10 requisitos que deben cumplir un invento para entrar dentro de los chindogus son:
Bajo estos preceptos, hemos visto chindogus como el ventilador enfriador de fideos que se coloca debajo de los palillos, la barra untadora de mantequilla (aunque parezca una barra de pegamento), el rollo portátil para la cabeza o el masticómetro ^^. Como podéis ver hay un chindogu para cada persona y lugar, en estos momentos uno puede pensar que los japoneses son raros de narices pero dándose una vuelta por NoPuedoCreer(que lo hayan inventado) nos daremos cuenta que el sentido chindogu es innato a cualquier ser humano ^___^

