Saliendo del castillo

Aunque no lo parezca, por si el Santuario Gokoku nos lo ha hecho olvidar, seguimos en los terrenos del castillo, así que cuando salgamos del santuario, nos encontraremos con una de las puertas defensivas amuralladas del castillo, que se encuentra en un “islote” aparte.

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Como era de esperar nos encontramos también algunas ruinas, pero esta vez nos explican también cómo debió ser el castillo original más allá de las consecuencias de la explosión de la bomba.

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No es especialmente llamativo lo que te puedes encontrar aquí pero no quería pasar sin recordar este pedacito del castillo ^_^

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El búnker de Hiroshima

Justo en una de las esquinas del templo Gokoku, aunque está un poco escondido, hay un búnker subterráneo con una placa informativa donde se puede leer que desde allí se realizó la primera transmisión avisando de la detonación de la bomba, aunque da la impresión de que no sabían muy bien qué ocurría ante tal desolación.

Búnker de Hiroshima

Cómo ocurre en muchos lugares donde las cicatrices de la bomba son aún visibles, las personas van dejando ofrendas, donde casi nunca faltan las grullas de papel, pero en este lugar además había botellines de agua. Era agua metida incluso en botellines de zumo o de otra bebida pero no llegué a entender muy bien el porqué de esta ofrenda. Según contaba la placa, en ese búnker se montó un pequeño hospital de campaña al que acudieron muchos voluntarios.

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Es sabido que las víctimas que vivían las consecuencias inmediatas de la explosión de la bomba pedían agua para beber, así que me imagino que puede tener algo que ver.

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Como ocurre en toda esta ciudad, un lugar para recordar la tragedia y avisarnos de que nunca vuelva a ocurrir.

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Santuario Gokoku, Hiroshima

Tras ver el castillo de Hiroshima, y sin salir del recinto que rodea el foso principal del propio Castillo, justo en una de las esquinas del “cuadrado” que forma el islote del castillo, se encuentra el Santuario Gokoku. Es un santuario que se ve muy nuevo y que aunque el original se construyó en 1889, el primer año de la restauración Meiji.

Santuario Gokoku, Hiroshima

Éste no es el único santuario Gokoku, ya que existen multitud de ellos a lo largo y ancho de todo Japón. Estos santuarios estaban creados para llorar a las víctimas y soldados caídos en las guerras y batallas en las que participó Japón hasta la II Guerra Mundial, sobre todo en el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX cuando al gobierno japonés le dio por invadir media Asia.

Santuario Gokoku, Hiroshima

Éste en particular tuvo que ser reconstruido tras la explosión de la bomba en 1956, además de encontrarse en un lugar diferente del original.

Santuario Gokoku, Hiroshima

Es muy popular durante el Hatsumode, la primera visita a un templo del año y durante el Shichi-go-san, el ritual donde los niños de 7, 5 y 3 años visitan el templo. Además, tiene un pequeño santuario dedicado a la familia japonesa, el pilar fundamental de la cultura de Japón.

Santuario Gokoku, Hiroshima

Más allá de encontrarnos el templo por el camino no hay mucho más que contar sobre él pero al menos es muy bonito y como siempre está impecable. Os dejo otras fotos que hice del santuario:

Santuario Gokoku, HiroshimaSantuario Gokoku, HiroshimaSantuario Gokoku, Hiroshima


Rumbo a Hiroshima

Nuestro próximo destino era Hiroshima, una ciudad tristemente conocida por ser el primer lugar donde se detonó sobre población civil, una bomba atómica, que arrasó prácticamente toda la ciudad y con un coste humano difícil de imaginar aunque contemos con cifras.

Como no podía ser de otra forma, en muchos rincones se recuerda este hecho. Muchas son las cicatrices que aún quedan abiertas y en muchos lugares se agolpan las grullas de papel que hizo famosa Sadako y que se convirtieron en símbolo de la paz, la esperanza y la reconstrucción de Hiroshima. A medida que avanzaba nuestro viaje por la ciudad, nos íbamos encontrando carteles informativos sobre qué hubo allí antes de la explosión, historias personales y muy emotivas que terminaban poniéndote el corazón en un puño.

Aquí no estamos hablando de buenos y malos, aquí hablamos de personas inocentes que perdieron la vida por una guerra que se ceba con los más débiles que no tienen la culpa de lo que sus gobiernos dirijan y que no deberían ser el blanco de ninguna salvajada genocida como este tipo de bombas. Paseando por sus calles uno se pregunta qué lleva a un gobierno a autorizar tal masacre, si es posible que haya tanto odio hacia personas que no conoce y que no les ha hecho nada y qué sacaron de todo esto.

 

Hiroshima es una ciudad muy bonita pero con un pasado trágico que se empeñan en no olvidar para recordarnos que no debe haber nada por encima de la vida de las personas. Y así empezamos nuestra visita.


Paseando por Dotonbori

Ya la tarde se estaba terminando, y tenía planeado darme una vuelta por la zona de Dotonbori, así que deshicimos el camino de vuelta a la estación y nos dirigimos hacia la (dicen) zona más animada de Osaka.

La zona de Dotonbori es un callejón y zonas aledañas que discurren paralelamente a un canal de agua del que recibe el nombre toda la zona.


La historia de la zona es bastante curiosa. Durante 1612, Doton Yasui, un emprendedor local, decidió que si unía los dos brazos del río que pasaba por la zona en un canal, aumentaría el tráfico de la zona y así darle más vida a los comercios. El canal se terminó 3 años después pero Doton murió en el asedio de Osaka antes de poder ver finalizado su proyecto aunque sus primos se encargaron de terminarlo.

Dontonbori tomó su carácter festivo allá por 1621 cuando el recién estrenado Shogún Tokugawa designó la zona como el barrio del entretenimiento de la ciudad llenándose de teatros kabuki y bunraku además de restaurantes para servir a la creciente llegada de turistas.


En el siglo XX, y con la occidentalización durante la era Meiji, el interés en las artes tradicionales fue decreciendo, con la consecuente pérdida de visitantes por lo que muchos bares y teatros cerraron. El remate final vino con la II Guerra Mundial que terminó destrozando los cinco teatros que quedaban en pie.

Actualmente la zona está lejos de vivir una crisis como la de aquellos años. Cuando cae el sol la vida nocturna se hace con las callejuelas que rodean el canal. Con el ya de por sí animado carácter que tiene la gente de Osaka, es para menos. Los bares y los locales de entretenimiento son un no parar de entrar y salir gente de todas las edades, pero sobre todo jóvenes, muchos de ellos trabajando como relaciones públicas de los locales a la caza de clientes.

Muchos de estos locales son temáticos o tienen fachadas muy curiosas, sobre todo el famoso pez-globo o el cangrejo gigante  que abre las patas ^_^  Es muy popular el cartel del Glico-man, un cartel que colgaron para los juegos olímpicos y que se ha convertido en un símbolo de la zona.

Dicen de Osaka que es el mejor lugar para probar los okonomiyakis…. pero  a mí se me pasó por completo, básicamente porque no tenía hambre, claro que para eso tampoco hace falta tener hambre (T^T).

Tras pasearnos por Dotonbori, fuimos a la zona de Den-Den Town y Nipponbashi, la que dicen que es la Akihabara de Osaka. La verdad es que como era de noche, el ambiente de la zona no terminó de gustarme (yo soy más bien diurno ^_^) pero había tiendas que tenían mucho material y cositas interesantes.

Como ya era tarde decidimos volver a Kioto a descansar un poco que estábamos algo casados ^_^ En verdad me habría gustado dedicarle más tiempo a Osaka, sobre todo por ver cosas como el Acuario o el Umeda Sky Building, pero bueno, otra vez será ^__^


El antiguo Museo de Osaka – ???????

Dentro de lo que es el complejo del Castillo de Osaka, en el interior del primer foso, se encuentra un edificio que canta por que su línea arquitéctonica queda un poco fuera de lugar, con un estilo europeo y del que no tenía ni idea de lo que era. Al llegar a casa y repasar las fotos y preguntarme qué este edificio aledaño al castillo.

Resulta que es un edificio que ha pasado por diversos usos, primero para una división de Infantería del Ejército japonés durante la era Showa. Se construyó entre 1929 y 1931 dándole un estilo occidental para conmemorar la toma de control del Emperador Showa junto con la reconstrucción del Castillo de Osaka. Durante la II Guerra Mundial y la Post-Guerra, el edificio fue tomado por los militares aliados y tras ser devuelto a la ciudad en 1948, fue usado como cuartel general de la Policía.

En 1960, la policía desalojó el edificio que pasó a convertirse en público y se le dio el uso de Museo de la Ciudad teniendo que ser remodelado en diferentes fases en algunas de sus secciones para que sirviera como tal. El museo se hizo popular por sus investigaciones en la cultura de la región hasta 2001 en el que cerró sus puertas y ahora mismo no tiene ningún uso que se sepa.

Es una lástima porque estando tan cerca del castillo, que es una de las atracciones de la ciudad por donde pasan multitud de turistas y visitantes, el paso obligatorio por el edificio para llegar al castillo, sería un nutriente para cualquiera que fuera la actividad que se hiciera allí. Y además el edificio no es feo, sobra un poco por su arquitectura pero ya que está hecho y tiene 80 años encima pues no van a tirarlo, que no deja de ser historia de la ciudad ^__^

Si alguien sabe algo más sobre este edificio o me he equivocado en algo (lo más probable) que avise en los comentarios.

Fuente: Wikipedia (Jp)


Rumbo a Osaka

Hoy llega el día en el que cambiamos de base, después de pasearnos por algunos pueblos y llovernos un par de veces alrededor de Tokio, esta vez tiramos para Kioto, y como el viaje era un poco largo (alrededor de 3 horas creo recordar) , pues nos levantamos temprano para coger el shinkansen (tren bala) hasta Kioto, desembalar lo más pronto nuestras maletas para posteriormente salir pitando hasta Osaka, que había que aprovechar el día ^__^

La verdad es que viajar en tren bala mola un montón, los asientos son muy cómodos, aunque me daba un poco de apuro viajar con los maletones, la verdad es que salió todo muy bien. Por el camino pudimos ver el monte Fuji, aunque yo dudé de que fuera él, porque la cima estaba sin nieve y se veía claro y limpio, pero al ver a algunos japoneses, entre ellos niños, levantarse e ir hacia los pasillos entre vagones para hacerle fotos lo tuve un poco más claro ^_^

Después de llegar a Kioto y re-encontrarnos con uno de nuestros compañeros de viaje, emprendimos la marcha a nuestra casa de huéspedes, el llamado “Costa del Sol”, sí, tal que así, con nombre en castellano y al entrar nos encontramos carteles de corridas de toros (¬¬) y algún que otro azulejo con dichos andaluces que suelen colgarse en las entraditas de las casas. En este caso, la frase escogida era algo así como “si no nos encontramos por el camino es que el destino así lo ha querido” ^^U En frente de la casa de huéspedes había un instituto de secundaria japonés que se aleja un poco del arquetipo que se ve en mangas y series pero que una tarde que volví temprano  me regaló miles de voces diciendo “ashita mata ne” ^^u

Nos dieron nuestras habitaciones, la mía justo encima del recibidor, que ya hablaré de ella, ahora mismo la recuerdo con mucho cariño (cosas de la nostalgia) pero en aquel momento me pareció más bien chunga.

La chica que nos recibió venía con un bebé adormilado en brazos. Un niño lindísimo ^_^u. Me llamó mucho la atención que llevaban todo el listado de residentes antiguos y nuevos en un cuaderno enorme, con los datos de entrada y salida, país de origen, etc… Increíble! Ni ordenador ni nada…. ni una mísera hoja de Excel!! ^_^ si yo llevara el hotel así, hubiera quebrado hace tiempo!!

Pues nada, una vez allí, dispuestos a tirar para Osaka!


Hachiko, el perro fiel

Por fin la foto que todos esperábamos. Después de salir de Nakano Broadway y como íbamos bien de tiempo decidimos que era el momento de ir a visitar al famoso can ^_^

Bueno, el famoso perro se encuentra disecado en el Museo de Ciencias Naturales de Ueno, pero en la estación de Shibuya, en la que esperaba pacientemente la vuelta de su dueño, tiene una estatua yun mural que no sabía que existía hasta que llegué allí.

Probablemente todo el mundo conoce la historia de Hachiko, el perro fiel, pero por si hay algún despistado por allí os refresco la memoria. En 1924, un profesor de la universidad de Tokio, cogía el tren todos los días acompañado por su perro, Hachiko, al que llamó así por la forma arqueada de sus patas traseras que se asemejaban al kanji de 8 en japonés (hachi). Al final de su jornada, el perro iba a buscarle todas las tardes a la estación, así que el profesor volvía a casa también acompañado por su perro.

Un día de Mayo de 1925, el profesor fue a la universidad como siempre acompañado por Hachi, pero ese día no volvió de la escuela. Una hemorragia cerebral acabó con su vida, pero Hachiko seguía esperando.

Tras la muerte del profesor, Hachiko fue dado en adopción pero es escapó varias veces para volver finalmente a la estación a esperar a su dueño. Los ciudadanos y otros pasajeros habituales de la estación se percataron de la presencia del perro. Algunos les daban algo de comer. La historia se hizo popular cuando un antiguo alumno del difunto profesor conoció la historia de Hachiko y escribió varios artículos sobre él lo que conmovió a la población convirtiéndolo en un símbolo de lealtad y perseverancia.

Finalmente, en 1935, tras 10 años de espera, Hachiko fue encontrado muerto en un callejón de Shibuya. Supongo, o me gusta creer, que logró reencontrarse con su dueño.

Los comerciantes y vecinos del barrio decidieron levantarle una estatua en el lugar donde Hachiko esperaría por siempre a su dueño. Además, cada 8 de Abril se celebra una pequeña ceremonia para recordar la lealtad de Hachiko con su dueño.

Como curiosidad final comentar que existe otra estatua igual en la ciudad de origen de Hachiko, en Odate.

Actualmente, la plaza de Hachiko es uno de los lugares de encuentro más populares de Tokio y es complicado hacerse una foto sin tener que esperar ^_^

En la estación, justo enfrente del cruce más transitado del mundo, el Kôsaten, había también un vagón-museo antiguo, pequeñito pero muy coqueto donde además de contar la historia de Hachiko se veía la evolución de la estación.


Otra de templos por Kawagoe: Hohzon-ji y Yojuin

Ya terminando el día en Kawagoe, no quería dejar de escribir sobre la ciudad sin mencionar un par de templos por el que también pasamos. Me llamó la atención que generalmente los templos estaban bastante vacíos y “desatendidos” y lo entrecomillo porque no es que estuvieran abandonados a su suerte y sucios (aquí la suciedad es un fantasma, se habla de ella pero nadie la ha visto… ^_^U) sino por la soledad que reinaba en ellos y la paz y tranquilidad que vienen incluidas ^_^

El Hohzon-ji es un templo pequeñito que se encuentra poco antes de llegar al distrito de las kurazukuri, Se encontraba engalanado con los colores del budismo y a la entrada había una estatua de un monje que desconozco.

No he podido encontrar mucha información sobre este templo así que no sé muy bien a qué deidad está dirigido o qué curiosidades incluye, más allá del inmenso cementerio anexo al edificio.

Del siguiente templo, el Yojuin, tampoco he podido encontrar mucho. Se encuentra enfrente de la entrada al Kashiya Yokocho, justo donde Suzuki Tozaemon comenzó a hacer dulces y golosinas a principios del periodo Meiji (1868-1912) que fue lo que dió comienzo al famoso callejón.

En un lado había un montón de estatuas de piedra como si fueran lápidas y coronadas por una imagen tallada también en piedra.

Era un templo marcado por mucha solemnidad y como la mayoría de los templos en Kawagoe, bastante solitario.

¿Podría ser que al ser viernes era un día especial y por eso estuvieran así? O simplemente es un lugar poco transitado y me estaba acostumbrado a las aglomeraciones de otros templos como los de Tokio o Kamakura.


Kamakura bajo la lluvia

Tras la visita al Hachimangu tuvimos que conformarnos con la compañía de un turista incómodo en estas vacaciones: la lluvia.

Muchas veces incomprendida, la lluvia, cuando viene de buenas, puede ser una maravillosa excusa para tomarse el tiempo necesario para pasear aunque otras veces pueda ser bastante inoportuna. Tengo que decir que durante el viaje llovió un par de veces. La otra ya la iré describiendo en próximos posts cuando toque.

Cuando empezó a llover estaba cerca del edificio principal, justo por donde vendían los omikuji. Es curioso, porque podía haber ido andando hasta la estación por el mismo camino por el que había llegado, sin embargo decidí aventurarme y caminar hasta la estación de Kitakamakura paraguas en mano ^_^. Durante ese trayecto no hice fotos, lo que es una lástima pero es que la suave lluvia que nos acompañaba por momentos arreciaba ^_^

Salimos por la izquierda del templo y subimos colina arriba una calle. Era curioso que al estar en una ciudad encontrarse con zonas que casí podría llamar rurales o más bien boscosas. Es algo que me chocaba constantemente. Durante la travesía me paré un par de veces porque la lluvia pegaba fuerte y mi recién estrenado paraguas no parecía soportar muy bien los golpes del aguacero. Recuerdo un túnel en el que paramos porque el paraguas ya no era suficiente aunque no entendía muy bien que pintaba ese túnel allí en medio… y es que encima el túnel por el techo no estaba cubierto ^_^ así que del agua nos protegió bien poco ^_^ Me imagino que era para evitar desprendimientos.

Ya sabéis que a mí las calles japonesas me embaucan con su encanto, y los días de lluvia me encantan, así que me deleitaba a cada paso que daba con una paisaje boscoso, salpicado de casitas japonesas con el viento y alguna que otra persona lidiando con la lluvia. Por el trayecto nos encontramos un par de templos que no tenían pinta de recibir muchas visitas y una cafetería llamada “Cafetería Valencia” engalanada con varias banderas de España y que contaba con algunos balcones muy al uso de aquí… es complicado no sentirse en casa aún estando tan lejos. La verdad es que Japón no se  me hace un país muy ajeno.

Tras cruzar las vías del tren teníamos a un lado un gran prado y al otro un bosque en cuyo margen se alineaban algunas casitas. Una señora mayor nos saludó mientras nos acercábamos a la estación y a mí me entraban ganas de quedarme a vivir en alguna casita de los alrededores, con la lluvia golpeando los cristales y el viento silbando entre los árboles mientras nos invitaban a un te calentito… como me gusta estos días!! ^_^ Y las casitas japonesas que se encuentran entre un orden y desorden perfectamente equilibrado donde parece que nada está puesto por casualidad y que ni el más mínimo elemento está al libre albedrío de la naturaleza que  sin embargo, transmiten una tranquilidad y una naturalidad sosegante… y yo que pensaba que me abrumaría tanta aglomeración… pero fue lo que menos vi!!! ^_^ (exceptuando Tokio… y aún así!!!).

Como veis, la lluvia puede ser una compañera inoportuna o también un prisma diferente desde el que poder descubrir que las cosas tan simples también merecen ser disfrutadas ^_^

Os dejo el mapa con la ruta que seguimos por si alguien decide aventurarse a pasear por allí y también para que veáis más o menos de que os hablo jejejeje ^^