Después del maravilloso día que pasé como un enano en el Tokyo Game Show, al día siguiente, el domingo salimos hacia Mitaka para ir al Museo Ghibli, otro lugar con el que reencontrarme conmigo mismo después de mucho tiempo. Para aquellos que no lo sepan, el Museo Ghibli está dedicado al estudio homónimo creador de películas como Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, El castillo Ambulante y su director es el creador de series tan míticas como Marco o Heidi.
Como el día anterior llegué tarde, esta vez quería llegar prontito… pero me volví a confundir y me encajé en la estación de Mitaka ¡¡UNA HORA ANTES!! Bueno… al menos no llegaría tarde ^_^U y tuvimos tiempo de ver la estación de tren.
Algunas estaciones de trenes japonesas son casi centros comerciales, en algunas como la de Kioto, el casi podéis quitarlo y añadir un hotel. Que lo menos que se ve en esa estación son trenes ^_^ pero en Mitaka tenían cafeterías, pastelerías y tenderetes de comida, y como toda la comida a la venta en Japón, deben echarle algún producto hipnótico que grita imperativamente “CÓMEME” aunque yo me abstuve porque acababa de desayunar ^_^U
Una vez que ya estuvimos todos, el camino al Museo Ghibli es bastante simple: Sales de la estación y tiras hacia la izquierda siguiendo el curso de un riachuelo. Cuando el riachuelo pase bajo un puente, giráis hacia la derecha y siguiendo recto nos econtramos con el inconfundible escudo del museo en una verja gigante. Si ya dais por sentado que mis aptitudes como GPS dejan mucho que desear, siempre os podéis fiar de unas señales con forma de Totoro que desde la estación te indican cuánto queda para llegar al museo y hacia donde hay que ir.
Una vez que llegamos, un gigantesco Totoro a modo de taquilla nos da la bienvenida, aunque tendríamos que seguir un poco hacia delante para llegar a lo que es la entrada ya dentro de lo que es el recinto del museo.
Justo debajo del Totoro de la “recepción” se encuentran las pelusas de carbón de Chihiro, aunque también podrían ser los duendes del polvo de “Mi vecino Totoro” ^_^ Éstas también te las encontrabas en otros lugares escondidas del museo.
Una vez dentro del museo ya no se podían hacer fotos. Yo llevaba mi minicámara espía, pero no la usé mucho porque o si no no disfrutaba del museo ^_^ y además se veía oscuro. Hay que decir que el museo en sí es pequeñito. Es uno de esos lugares en al que te hubiera encantado que tus padres te llevaran cuando tuvieras 8 ó 9 años. Lástima que me pillara tan mayor, pero también es cierto que las películas de Ghibli ya me cogieron mayorcito porque aunque Mi vecino Totoro o Porco Rosso la habían emitido repetidas veces en Canal+ cuando ésta emitía en codificado a principios de los 90, no tuve la oportunidad de verlas en condiciones hasta que me acerqué a la veintena de edad. Y también que se ven pocas cosas de series relativas al estudio en mi infancia como pudieran ser Sherlock Holmes o Ana de las tejas verdes de las que sí había pequeñas referencias, pero la mayoría eran dedicadas a los largometrajes Ghibli.
El museo se divide en varias partes, algunas para todas las edades y otras sólo para niños. Lo del Gatobús a tamaño natural a mí me traumatizó… mira que ponerlos sólo para menores de 12 años ¬_¬”’ A los que no sepáis de que va, hay una sala con un gatobús de Mi vecino Totoro a gran tamaño donde permiten a los niños jugar dentro y revolcarse. La escena era muy divertida con los padres intentando que los niños no se tiraran desde el techo del gatobús ^^U
La primera sala que uno encuentra es una más bien mecánica, la zona de exhibiciones permanentes. Explica como funciona la animación, con un cinematógrafo con las tripas fuera mientras pasan los fotogramas. Ciertamente muy curioso. Había otra zona donde se veían figuras de diferentes personajes de varias películas de Ghibli formando un círculo. Con luces parpadeantes al girar los círculos las imágenes parece que corren, vuelan o saltan. Curiosísimo de ver. Unos cuadros que estaban hechos en diferentes niveles al acercarte daban sensación de profundidad siendo paisajes de las diferentes películas e incontables detalles… No os perdáis las vidrieras del techo.
Una sala que me encantó fue la de “Donde nace una película” recreando un estudio de escritorio del propio Miyazaki con storyboards de las películas que tu mismo podías coger y mucho más material, donde nos encontramos mermeladas “La vieja fábrica” de Morón de la Frontera ^_^U. Todo estaba en un desorden encantador donde parecía como si Miyazaki hubiera salido de allí hacía poco.
El Cine Saturno, en el que nos tuvimos que sentar en el suelo por que no había sitio ( pero no me importó nada), proyectan cortos del Studio Ghibli que no se encuentran en ninguna parte y en ningún formato, creados exclusivamente para el museo. Tuve un pequeño problema porque no sabía que para entrar necesitaba que me sellaran la entrada del museo T__T ¡¡y no sabía donde la había metido!! (>_<) La señora que recogía las entradas con infinita paciencia y una larga sonrisa, me dijo que no me preocupara y que la buscase tranquilo (soy de ataques de nervios emergentes ^^) y finalmente la encontré en uno de los millones de bolsillos de mi bolso. Cuando se la dí, la mujer sonrió y me soltó un “sumimasen” (“disculpa”) y yo me quedé a cuadros, así que me incliné más de lo recomendable para mi espalda y le dije yo también “sumimasen”… después de todo llevaba 10 minutos dándole la lata u_u… Hay que ver lo mal que te hacen sentir cuando se disculpan sin tener la culpa ¬¬ eso es chantaje emocional!!!
El cine por dentro era genial. Las ventanas eran como si de un avión se tratase, y cuando se cierran para proyectar el corto bajan como si fuera un submarino. Los cortos se encuentran sólo en japonés, pero ninguno tuvo problemas para entenderlo. Nosotros tuvimos la gran suerte de ver “Mei to Konekobasu”, que signfica “Mei y el pequeño Gatobús” en el que relatan como Mei, de “Mi vecino Totoro” se encuentra con el pequeño Gatobús y como no, haciendo acto de presencia también el susodicho Totoro. Me encantó el corto, y además los niños que estaban allí le daban mucha ambientación y volvía ese melancólico pensamiento de que con unos cuantos años menos lo hubiéramos vivido del todo.
Una vez fuera, nos tomamos una de esas gaseosas con una bola de cristal dentro en la zona de la cafetería “Sombrero de paja”. Allí la gente se tomaba un refresco, porque hacía una calor de muerte.. bueno, más bien humedad. En el suelo había un kurabuta con la cara de Porco Rosso. La cafetería y el patio de abajo tienen una pinta muy “europea”, pero más a la italiana.
Una de las atracciones del patio era hacerse la foto de rigor con el pozo de agua. La tapa de alcantarilla hacia donde iba el agua no tiene desperdicio ninguno.
Saliendo por la sala del Gatobús, se llegaba al techo, donde se encontraba el guardián del museo, un gigante de “El Castillo en el Cielo” o “Laputa” de 5 metros de altura.
Siguiendo un pequeño sendero, llegamos también el cubo de la misma película con los jeroglíficos y todo.
No os perdáis también las tiendas. Hay dos, una en la que sólo venden libros llamada “Three Hawks” (Mitaka significa 3 halcones). Es obligatorio comprarse el pack de 1000 yenes en esta última dónde viene un folleto con fotos del interior del museo y otro con la historia de su creación. Además te regalan un poster gigante con el boceto de la maqueta del museo. En la tienda “Mamma Aiuto” (Mamá ayuda en italiano) podéis encontrar peluches, figuritas, cuadernos, llaveros… de todo!! Yo me quedé con las ganas de coger un Totoro gigante, pero no me cabía ^^U eso sí, cogí unas cuantas cosas, entre ellas un Konekobasu (gatobús pequeño) del corto que se estaba proyectando y una figura de Totoro pequeña que tengo con mucho cariño ^^