Otra de templos por Kawagoe: Hohzon-ji y Yojuin

Ya terminando el día en Kawagoe, no quería dejar de escribir sobre la ciudad sin mencionar un par de templos por el que también pasamos. Me llamó la atención que generalmente los templos estaban bastante vacíos y “desatendidos” y lo entrecomillo porque no es que estuvieran abandonados a su suerte y sucios (aquí la suciedad es un fantasma, se habla de ella pero nadie la ha visto… ^_^U) sino por la soledad que reinaba en ellos y la paz y tranquilidad que vienen incluidas ^_^

El Hohzon-ji es un templo pequeñito que se encuentra poco antes de llegar al distrito de las kurazukuri, Se encontraba engalanado con los colores del budismo y a la entrada había una estatua de un monje que desconozco.

No he podido encontrar mucha información sobre este templo así que no sé muy bien a qué deidad está dirigido o qué curiosidades incluye, más allá del inmenso cementerio anexo al edificio.

Del siguiente templo, el Yojuin, tampoco he podido encontrar mucho. Se encuentra enfrente de la entrada al Kashiya Yokocho, justo donde Suzuki Tozaemon comenzó a hacer dulces y golosinas a principios del periodo Meiji (1868-1912) que fue lo que dió comienzo al famoso callejón.

En un lado había un montón de estatuas de piedra como si fueran lápidas y coronadas por una imagen tallada también en piedra.

Era un templo marcado por mucha solemnidad y como la mayoría de los templos en Kawagoe, bastante solitario.

¿Podría ser que al ser viernes era un día especial y por eso estuvieran así? O simplemente es un lugar poco transitado y me estaba acostumbrado a las aglomeraciones de otros templos como los de Tokio o Kamakura.


Kashiya Yokoch?, el callejón de las golosinas

Cerca del campanario de Kawagoe, existe un pequeño callejón muy popular entre los visitantes que se sale un poco de lo habitual.

El ?????(Kashiya Yokoch?) es una pequeña calle donde podremos encontrar todo tipo de dulces y golosians tradicionales japoneses, muchos de ellos hechos a base de boniatos o judías dulces.

La historia del callejón viene de lejos, de cuando el gran terremoto de la región de Kanto, en 1923, donde Tokio se quedó desabastecida de golosinas y dulces tradicionales japoneses así que se los encargaban a los artesanos de Kawagoe. Como no daban abasto, se fueron abriendo más confiterías artesanales alrededor de la zona y así nació el callejón de las chucherías.

El callejón estaba adornado con algunas estatuas muy curiosas, había un mono gigante con un mono de trabajo puesto y también un bulldog francés sentado sobres sus patas traseras dando lugar a un ambiente muy simpático que se mezclaba con olor dulzón de las tortas de boniato y otros dulces fritos que te pedían a gritos que te los comieras. Yo no pude evitarlo y tuve que hacerme con unas tortas fritas azucaradas de boniato que estaban de muerte!!! Los acompañé con un Van Houten Cocoa (>__<), un batido de chocolate del que me tomaba uno diario… fresquito con el calor que hacía no tenía precio ^_^

Más allá de la gran variedad de golosinas tradicionales, y los kit kats de boniatos, de los que también me hice con una caja, no se pueden encontrar dulces foráneos, la mayoría son autóctonos por lo que si os queréis empapar de confitería japonesa tradicional en su mayor exponente, no dudéis en pasaros por aquí ^^


Yakushi Jinja, Kawagoe

Cuando os hablaba del campanario de Kawagoe, os comentaba que el mismo, o más bien su base, sirve de entrada a un pequeño recinto rodeado de casas donde hay un coqueto santuario, el Yakushi Jinja.

Anteriormente se encontraba emplazado en un lugar diferente hasta 1623 donde fue traspasado a este lugar. Estaba dedicado a Ichigami, el dios guardián del mercado.

Al igual que otras muchas edificaciones, en el gran incendio de Kawagoe a finales del siglo XIX, el templo se vio gravemente dañado y tuvo que ser reconstruido al año siguiente.

Para ser tan pequeñito y que pasa un poco inadvertido, lo cierto es que mientras estuvimos por allí paseando, vimos a varias personas que venían a orar, depositando una ofrenda y haciendo sonar el cascabel del santuario.

Justo al lado se encontraba un santuario Inari, con sus kitsune reglamentarios y su tori rojo por si no nos habíamos percatado de que estábamos en un santuario sintoísta con su fuente de agua para lavarse las manos y enjuagarse la boca, aunque la fuente podría ser más grande que el santuario ^_^u


El campanario de Kawagoe

Dentro del distrito de las Kurazukuri, se encuentra un callejón que nos conduce a una visión un tanto particular: un campanario elevado. Este tipo de construcciones no es muy común en Japón y ver un campanario en un escenario que te lleva directamente al Japón feudal ya es de por sí extraordinario.

El campanario, llamado Toki no kane (Campana del tiempo) es un campanario-reloj construido hace más de 400 años con una altura de unos 16 metros. La base del campanario sirve de entrada a un pequeño santuario, el Yakushi Jinja, al que le dedicaré otra entrada posteriormente. También, en la base de la torre, aparecía un mensaje como que el sonido de la campana había sido designado como uno de los sonidos de Japón desde 1996, y suena 4 veces al día 6:00, 12:00, 15:00 y18:00.

La torre actual es una reconstrucción de 1894, puesto que el gran incendio del año anterior la destruyó. No tardaron mucho en reconstruirla pues es un símbolo de la ciudad y fueron los mismos comerciantes quienes cedieron materiales y se volcaron en su reconstrucción incluso antes que rehacer sus comercios.


Distrito Kurazukuri, Kawagoe

El distrito Kurazukuri (??????? Kurazukuri no machinami) es la zona de Kawagoe donde se concentra el mayor número de Kurazukuri, las casas de color negro que tan famosas han hecho a este pueblo.

Las kurazukuri son almacenes y tiendas que aún se mantienen y  dan ese ambiente medieval al centro de la ciudad. De hecho, cuando llegamos a este barrio tan particular, una señal nos da la bienvenida al pequeño Edo y es que los almacenes negros data del periodo Edo (1603-1868) y aunque llegaron a reunirse más de 200 de estos almacenes, actualmente quedan una veintena debida a un aparatoso incendio que acabó con muchos de ellos en 1893.

Muchos de los almacenes se dedican a comida, otros a textiles y también algunas cafeterias, Pasear por sus calles es toda una delicia si no fuera porque la calle principal que las cruza está demasiado concurrida y el ruido de los coches es ensordecedor.

En todo el viaje era la primera vez que sufría por problemas de ruido pero nada que no se pudiera superar ^_^ A pasear por sus calles!!!


Templo Renkeiji, Kawagoe

Justo enfrente del Santurario Kumano, nos encontramos el Templo Renkeiji.

Este templo estaba un poco más animado que el anterior, con personas orando y poniendo varitas de incienso. A esa vida también ayudaba que el templo estuviera decorado con los colores del budismo en su fachada.

También tenía una entrada a un patio y éste estaba rodeado de casitas, algunas daban al amplio patio del templo. En una de ellas había una pareja de abueletes haciendo algo de comer que no sé lo que era pero el olor te atraía hasta sus pies ^_^

El templo  Renkeiji se construyó en el 1546 por el damyo de Kawagoe, Daidoji Masashige, en honor a su madre fallecida, Renkei Daishi. Ya en la era Edo, el templo fue oficialmente nombrado como Universidad Budista (Danrin).

En la entrada del edifico principal del templo, hay una estatua de Binzurusama, un discípulo de Buda. Se dice que si lo tocas, tus dolores se aliviarán. Existe también una estatua de Doryu Shonin, que ayudaba a los niños y a las personas necesitadas, al que mucha gente viene a rezarle a diario y a hacer ofrendas y peticiones.

Como todo templo, tiene su pequeña tiendecita de omamoris y otros amuletos. El día 8 de cada mes hay una pequeña feria con exhibición de productos, cuenta cuentos y otros eventos.



Santuario Kumano, Kawagoe

Siguiendo nuestro periplo por Kawagoe, de camino a las kurazukuri, llegamos a otro santuario, el Santuario Kumano de Kawagoe ya que por toda la prefectura de Saitama existen diversos templos de advocación Kumano (aunque no sé si el término advocación es correcto).

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La particularidad de este santuario es que estaba desértico… no había nadie. Además se encontraba entre unas casitas, y más que un edificio religioso, parecía el patio de una casa de vecinos ^_^ , aunque más tarde descubrí que entré por la puerta de atrás.

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A pesar de la soledad que imperaba en el lugar (no se oía ni un alma) el lugar estaba, como todo en Japón, totalmente impecable!!! Estaba todo perfecto, no había ni una pelusa suelta por ahí pululando fuera de su sitio (a excepción de un servidor) y parece que se estaban preparando para algún tipo de festival.

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Cuando buscaba información sobre Kawagoe, me llamaba la atención un mapa que señalaba los templos dedicados a los 7 dioses de la suerte, como una especie de peregrinaje. Pues bien, este templo tiene un lugar dedicado a la única diosa del grupo, Bentensama, donde la gente pide ayuda con el dinero de una manera muy curiosa: lavándolo en la fuente que existe allí ^_^

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También existen diferentes puestos marcados con torii blancos. Otro de ellos es del tipo Inari, dedicado a los kitsune que son los mensajeros de la diosa de las cosechas.

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En el santuario Kumano se hacen ofrendas para las parejas y el amor, y es conocida por los Yatagarasu, un tipo de cuervo, como guardián y además el símbolo de un equipo de fútbol. Yatagarasu es el mensajero del dios Kumano.

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Está claro que es un templo muy completito donde puedes pedir amor, dinero y una buena cosecha. Yo creo que se merece más visitas porque daba un aspecto un poco desangelado pero la tranquilidad que había era impagable.


Kawagoe Hachiman-gu

Paseando por Kawagoe, y un poco perdidos, para qué vamos a negarlo, nos encontramos con un pequeño callejón en cuya entrada aparecía un gran torii y flanqueado por preciosos faroles de madera rojos. Está claro que el efecto llamada había funcionado.

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Se trataba del templo Hachiman-gu, conocido también como Ichinomiya (el primer templo de la provincia). Data del 1030 d.C. mandado a construir por Minamoto Yorinobu y es un pequeño santuario muy coqueto pero que goza de bastante popularidad.

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El templo tiene un gran ginkgo llamado “Ginkgo del enlace nupcial”, el origen del cual es que el árbol en realidad son dos: una cepa macho y otra hembra, que se plantaron juntas para celebrar el nacimiento del Emperador Heisei, Akihito, y con el tiempo han ido creciendo hasta convertirse en uno arropado por cuerdas shimenawa.

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El templo, también contenía fotos del shichi-go-san y una piedra esculpida con un niño y una niña o una pareja… no estoy seguro. Es común que las mujeres embarazadas y las parejas pidan en este templo. Nosotros pudimos ver como una persona mayor en silla de ruedas iba a allí a orar. Un templo pequeño pero con mucho encanto.

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Rumbo a Kawagoe

Después del lluvioso día por Yokohama y Kamakura, el día siguiente nos lo tomamos con mucha tranquilidad y darnos un paseo por la ciudad de Kawagoe, en la prefectura de Saitama.

Tapa de bienvenida a la zona de las kurazukuri

Kawagoe es famosa por sus casas negras, antiguos almacenes, los llamados kurazukuri que mantienen ese estilo tradicional del siglo XIX. De hecho, al llegar a la zona de las casitas negras, un cartel te da la Bienvenida al pequeño Edo por ser un pedazo perdido en el tiempo.

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La verdad es que antes de llegar a la zona de las casas negras, la ciudad es muy normalita, a medio camino entre ciudad y pueblo pero sin el aire tradicional de, por ejemplo, Kamakura. Puede que parte de la culpa la tuviera un incendio que destruyó gran parte de la ciudad en 1893.

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Caminando nos encontramos un pequeño satuari Inari, en una esquina como el que no quiere la cosa. Era muy común encontrarse toriis en cualquier lugar. A veces en el tren cuando eran vías elevadas se podían ver toriis en los techos de algunos edicicios.

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Lo cierto es que hasta que llegas al distrito de los almacenes negros puede pasar un rato pero vale la pena perderse hasta descubrir un centro histórico muy cuidado.