Y por fin bajamos del teleférico (efímera alegría porque dentro de un rato teníamos que volver a bajar) ^_^ para ver las calderas de Owakudani.
Owakudani, literalmente, Gran Valle Humeante, se encuentra en la falda/cima de una montaña, no lo tengo muy claro porque como hay desprendimientos a veces por la actividad volcánica… tampoco me quedó muy claro. Hay continuas emanaciones de azufre y el humillo se puede ver desde lejos (y el olor también) dando lugar a unos paisajes bastante peculiares entre la montaña, la ladera con poca vegetación debido a la alta temperatura y las calderas de agua caliente.
Nosotros llegamos y lo que teníamos era hambre, así que en un lugar tan particular decidimos tomarnos un buen bol de ramen a lo Naruto. No veas la palangana que nos dieron… yo pensé que era más pequeño. Me dieron una cuchara de cerámica grande… yo pensé que era porque nos vieron cara de occidentales para que no tuviéramos problemas… pero no… se comía con palillos como todo y el cucharón era para sostener los fideos y que no escurrieran por alguna parte ^^u
Después de almorzar y ya repuestos nos dimos una vuelta por las calderas. Todas estaban llenas de cáscaras de huevo de color negro. Esto es porque en Owakudani hay una comida muy típica que son los “kurotamago”, huevos cocidos negros, había hasta una Kitty disfrazada de kurotamago. Se ponen de este color al cocerlos en el agua de las calderas con azufre. Según la tradición por cada huevo consigues 8 años más de vida… No estoy yo muy seguro de esto teniendo en cuenta el colesterol que se le asocia a los huevos.
Dilemas nutricionales aparte, después de llegar arriba y hacer las pertinentes compras por la zona del centro de visitantes,nos volvimos al teleférico ^___^