Volvemos a las crónicas del viaje a Japón, después del lapsus navideño. Después del Rinno-ji, nos dirigimos al siguiente “conjunto de edificios”, esta vez el más decorado y recargado, el mausoleo Tōshō-gū.
El Tōshō-gū fue declarado como santuario sintoísta durante el periodo Meiji (1868-1912) aunque todavía mantiene elementos budistas como los sutras, o la pagoda.Fue creado para Tokugawa Ieyasu dos años después de su muerte. Alrededor de 13.000 cedros conducen a su entrada a la que se accede posteriormente a través de un gran torii de granito.
Lo primero que encontramos es la pagoda de 5 pisos, original de 1650 aunque tuvo que ser reconstruida, para variar, tras un incendio en 1818.
La puerta Niomon, da acceso al patio donde se encuentra el establo sagrado, famoso por su talla de los tres monos sabios. Allí se guarda durante algunas horas el caballo que el gobierno neozelandés regaló al pueblo de Nikko. Está rodeado de la biblioteca donde se guardan los sutras y una fuente sagranda construido en 1618 para los rituales de purificación.
Aunque nos encontramos a muchos españoles por las zonas turísticas durante el viaje, lo cierto es que por norma general eran muy amables y simpáticos. A modo de anécdota nos encontramos una pareja de Zaragoza muy maja con la que compartimos la visita a este santuario (a la que luego volvimos a ver en la estación de Kioto), sin embargo, también encontramos otra pareja que iba acompañada de una guía turística. Uno de nuestros compañeros les preguntó al escucharles hablar en castellano “Hola, españoles ¿Verdad?” a lo que el hombre nos contestó bruscamente “sí, sí” sin mirarnos siquiera y nos dio la espalda repentinamente y se fueron. Creo que la educación es algo muy barato, lástima que la mala educación también se cobre muy barata, aunque me gusta pensar que lo mismo el hombre tenía un mal día o que consideró el apelativo “español” como un insulto ^^u. A mí, que me desprecien de esa forma me da mucho coraje… lo siento.
Subiendo unas escalinatas se accede a la zona más recargada de todo el conjunto. Se dice que era tan perfecta que colocaron una viga del revés adrede. La puerta Yomeimon permite acceder a las zonas dedicadas al shogun. A la zona donde se encuentra el Nemurineko (talla del gato durmiente) y el mausoleo en sí, se accede a través de la puerta Karamon pero no estaba incluida en la entrada conjunta, así que decidimos seguir con nuestro paseo por la zona.
Una vez que llegamos al último de los templos, cerca de la puerta Karamon, tuvimos que descalzarnos y andar por el templo (en obras de restauración) y accedimos a un pequeño ritual donde nos purificaron agitando una vara con tiras de papel en forma de triángulos sobre nosotros. Tengo que decir que la postura, de rodillas sentado sobre mis pies, para asistir a este tipo de celebraciones no es muy cómoda para mí porque en 10 minutos que duró cambié de postura cada 30 segundos… u_u
Os dejo algunas fotos más del templo.
Fuente: Wikipedia




























