El Castillo de Osaka puede ser tranquilamente uno de los lugares más visitados y reconocibles de Osaka, aunque en realidad puede suponer, si uno no va muy informado, de una decepción mayúscula… ahora os cuento porqué.

Los alrededores del castillo nos sumergen en la transición entre la era Sengoku (1467-1568 ), el periodo durante el que Japón estuvo sumido en infinidad de guerras civiles entre los “estados” feudales, y la era Azuchi-Momoyama (1568-1603), cuando el castillo de Osaka, llamado ?saka-j? en japonés, desempeñó un papel fundamental en la unificación del país bajo un mismo mando.

El castillo original fue construido en 1583 por Toyotomi Hideyoshi, donde anteriormente se emplazaba un templo Ishiyama Hongan-ji. La idea era hacerlo a imagen y semejanza de otro castillo, pero superándolo en todos los aspectos para impresionar a los visitantes.
Durante el periodo Azuchi-Momoyama, el castillo es testigo de batallas y asedios definitivos en la historia de Japón y es víctima de diferentes destrucciones y reconstrucciones .

Desde 1665 hasta 1843, se mantiene en un estado de olvido y abandono hasta que finalmente se recauda dinero para su reconstrucción, para posteriormente volver a ser destruido por los altercados que generó la restauración Meiji tras la caída del shogunato a finales del siglo XIX… aunque finalmente volvió a ser reconstruido tras una colecta llevada a cabo por el alcalde de Osaka… hasta volver a ser destruido durante los bombardeos de la XX Guerra Mundial sobre la ciudad.

No se puede negar que el castillo ha sufrido lo suyo, para finalmente y tras una historia como mínimo complicada, el Castillo de Osaka se reconstruyó hasta lo que conocemos hoy en día, manteniendo muy poco del original o sus sucesivos añadidos. Los muros son todavía del 1620, pero la gran mayoría pertenece a la reconstrucción en cemento y hormigón que terminó en 1997.
El castillo por dentro acaba con cualquier atisbo del Japón feudal, con ascensores y hologramas tridimensionales mostrando escenas de lo que se vivía entre sus muros. Como museo no está nada mal, pero los fosos y el ambiente alrededor del castillo, incluso el pozo de la entrada, crean unas expectativas de verte transportado a la época feudal del Japón cuando en realidad te lleva a un museo algo futurista ^_^

De todas formas, y sin ser tan negativo, el interior del castillo de Osaka es muy interesante. Se encuentran expuestos objetos que pertenecieron a personajes muy importantes de la historia de Japón y explicaciones sobre las excavaciones de lo que fue y llegó a ser el Castillo de Osaka o el desaparecido palacio de Naniwa o Naniwanomiya que actualmente es un cuadrado cubierto de césped.
En la parte superior del castillo se puede salir al exterior para tener una grandiosa vista de la ciudad y ver de cerca los tejados del castillo.
Tras salir de nuestro paseo por el castillo, decidimos comer en un restaurante cercano. Yo me pirro por el katsudon y eso mismo fue lo que me pedí ^___^ Que rico estaba todo!!