Incienso
2009
Esta semana santa, sobre todo los andaluces, hemos sufrido el olor que a los capillitas les encanta y que se mezcla con el dulce azahar de los naranjos que adornan nuestras avenidas. Me estoy refiriendo al incienso que en pocas cantidades es hasta agradable pero que en Pascua por lo visto tenemos que respirarlo a razón de 3 partes de incienso y 1 de oxígeno sin razón alguna.
En Japón ya sabemos que el incienso es, de alguna manera, también un elemento sagrado, aunque solo en los templos budistas (de los sintoístas dicen del incienso que es una abominación para los antiguos dioses) y también en los pequeños altares que muchos japoneses tienen en se casa o las varillas de incienso que usan los japoneses como ofrenda a las diferentes imágenes de Buda y como protección de los espíritus malignos o en los entierros … sea como sea el incienso es un elemento muy usado en la cultura japonesa y relacionado estrechamente con las creencias religiosas.
El incienso fue introducido en el 551 de nuestra era desde Corea cuando el rey Shômyô envió a Japón un mobiliario completo para realizar un altar a Buda y desde entonces se convirtió en un elemento sagrado. Se puede contar mucho a lo largo de la historia y variedades del incienso en Japón, muy influenciado por el budismo chino. En algunos templos antiguos se mantienen y guardan antiguos fragmentos de incienso como auténticas reliquias.
A las diferentes variedades de incienso se les daban nombres muy poéticos y evocadores como “Hierba Joven” o “Rocío en el sendero de la Montaña”. Incluso había algunos con poderes determinados como para llamar al alma de alguien muerto como era el “Llamador de espíritus” del que existen referencias en muchos textos antiguos
Pero lo que más me ha llamado la atención es el uso no religioso que se le dió también al incienso. Según el libro “En el Japón ancestral” de Lafcadio Hearn, antes de la era Meiji (y la consecuente occidentalización de Japón) las mujeres refinadas deberían ser diestras en las artes de la ceremonia del te, el ikebana o adorno floral y la etiqueta de las partidas de incienso o Kōdō.
Las partidas de incienso eran como un pasatiempo. Había varias formas de jugar con el incienso y la más popular era la de las “10 quemas de incienso” o Jitchû-kô. En este juego participan 4 variedades diferentes de incienso donde una de ellas la trae el invitado y las otras tres las ofrece el anfitrión. El incienso de invitados se separa del resto y en una ronda se queman los otros tres que se pasa de jugador a jugador para quedarse con la fragancia de cada variedad. Una vez que todos han olido los tres perfumes, las diferentes tablillas se mezclan con el incienso de invitados y se barajan como si fueran cartas. Luego se van repartiendo las varillas y el jugador tiene que clasificarlas según crea que es un tipo de incienso o el incienso de invitados. Quien más haya acertado será el ganador.
Además de todos estos usos tan espirituales, existe un incienso en forma de espiral que se usa para ahuyentar mosquitos ^^.
¿Y a vosotros?¿Os gusta el olor del incienso? ¿Usáis alguno?
Fuentes:
Wikipedia
“En el Japón ancestral” de Lafcadio Hearn




April 16th, 2009 at 12:03 am
Hoy mismo pasaba por una de las calles céntricas de Sevilla y ha empezado a oler a incienso de tal manera que hasta mareaba, y no es que no me guste, pero entre que lo relaciono con la semana santa, y que la gente lo usa como la usa como si de pipas se tratasen, no ostenta el título santo de mi devoción para ponerlo en mi casa.
Un saludo!
PD: Sólo alguien que vive aquí la Semana Santa “in situ” sabe de lo que hablas al principio del post. XD